
Cada año surge un nuevo rumor de que el próximo Apple Watch finalmente medirá los niveles de glucosa en sangre sin agujas, pero con cada lanzamiento, esa promesa se desvanece, dejándonos con el mismo lema de siempre: "quizás la próxima vez". Pero esta vez hay al menos algo tangible que señalar.
Un nuevo dispositivo llamado "Isaac" acaba de entrar en la fase de pruebas clínicas en humanos y parece estar abordando el problema de la glucosa no invasiva de una manera que realmente tiene sentido: a través del aliento.
En lugar de intentar disparar láseres a través de la piel, mide los compuestos volátiles (incluida la acetona) en el aliento de la misma manera que lo hace Lumen, observando cómo se correlacionan con el aumento de los niveles de glucosa en sangre.
Un informe reciente de Wired afirma que el dispositivo se está probando actualmente en la Universidad de Indiana, comenzando con adolescentes con diabetes tipo 1 y ampliándose luego a adultos con diabetes tipo 2, con el objetivo de obtener la aprobación de la FDA.
Lo importante del control de la glucosa no es solo comprobar tus niveles de azúcar en sangre, sino que ofrece señales de alerta tempranas de enfermedades, especialmente la diabetes.
La diabetes afecta a una gran parte de la población, y muchas personas no saben que la padecen hasta que los síntomas se vuelven graves. El problema es que las herramientas de monitoreo más precisas siguen siendo bastante invasivas, lo que significa que la mayoría de las personas no las usarán a menos que ya hayan sido diagnosticadas o se consideren de alto riesgo.
Por eso es tan importante el control no invasivo. Si se puede realizar un chequeo rápido e indoloro que sea lo suficientemente fácil como para que las personas normales lo hagan con regularidad, hay muchas posibilidades de detectar el riesgo antes, y ahí es donde está el verdadero valor.

Por ahora, "Isaac" se presenta en forma de collar, no como una función del reloj. Los usuarios tienen que realizar la prueba de forma activa, sosteniéndolo y respirando en él, por lo que no se trata de un seguimiento constante en segundo plano como el de la frecuencia cardíaca. Además, sigue teniendo básicamente el tamaño de un Apple Watch, por lo que es evidente que existe un gran reto en cuanto al diseño y la reducción de este tipo de tecnología.
Sin embargo, si el cálculo de la glucosa a partir de la respiración resulta lo suficientemente preciso como para superar la validación clínica y la regulación, proporcionará a la industria un camino más claro. Y una vez que algo funciona de manera confiable, lo siguiente suele ser reducir su tamaño y perfeccionar la experiencia del usuario.
Así que no, tu Apple Watch no va a sustituir mañana mismo a un dispositivo de monitorización continua de la glucosa. Pero este es el tipo de avance en el mundo real que hace que la idea parezca mucho menos un rumor y mucho más una característica que Apple pretende implementar correctamente en un futuro no muy lejano.