Thunderball

El Proyecto Thunderball de Wiesmann es el deportivo eléctrico más emocionante del mundo

Escrito por T3 actualizado 7 mayo, 2022

Wiesmann vuelve con el Proyecto Thunderball, un roadster totalmente eléctrico

Wiesmann no es un nombre que salga de la boca de los aficionados a los autos más avanzados. La empresa alemana ha pasado desapercibida durante algunos años. Fundada en 1988 por los hermanos Martin y Friedhelm Wiesmann, la empresa se especializaba en la construcción de roadsters de la vieja escuela con motores de la nueva era, normalmente potenciados por BMW.

Modelos como el MF4 Roadster, presentado en 2010, tenían una figura fluida y vintage con detalles de última generación. Desde la distancia, los coches recuerdan a algo icónico y británico: un Jaguar XK, por ejemplo, o un Austin-Healey.

Los motores solían proceder de la división "M" de BMW, lo que proporcionaba a estas máquinas relativamente ligeras una enorme relación entre potencia y peso. En 2007, la marca incluso invirtió en una nueva fábrica, con una espectacular estructura de techo deconstructiva basada en el logotipo "Gecko" de Wiesmann.

Pero la crisis económica que comenzó al año siguiente golpeó con fuerza, y de repente nadie estaba en el mercado para un coche deportivo caro, fabricado a mano y ultra-nicho. En 2014, la empresa cerró sus puertas y, un par de años después, la marca y sus activos fueron adquiridos por nuevos propietarios.

El proyecto Thunderball es la primera etapa del regreso de Wiesmann. Se ha tomado la valiente decisión de prescindir de la potencia M para optar por un tren motriz puramente eléctrico, lo que permite a esta pequeña empresa alemana ser la primera en comercializar un roadster totalmente eléctrico.

La potencia en el Thunderball se transmite a través de las ruedas traseras, con dos motores que generan hasta 680 CV y 1.100 Nm de par, cifras que deberían proporcionar un tiempo de 0 a 62 mph de 2,9 segundos.

Las líneas de inspiración retro siguen estando presentes y son correctas, aunque ligeramente retocadas y refinadas para la era moderna. Los paneles de la carrocería son de fibra de carbono, la ligereza es ahora aún más importante en la era de las baterías y el peso previsto es de unos impresionantes 1.700 kg, más o menos lo mismo que un Nissan Leaf (y una tonelada más ligero que un Audi e-tron).

La empresa apuesta por una autonomía de más de 500 km, aunque, como siempre ocurre con los vehículos eléctricos, habrá que elegir entre seguir avanzando o navegar tranquilamente. La arquitectura de carga rápida viene de serie.

Wiesmann también ha perfeccionado la experiencia de conducción para igualar la de sus antecedentes convencionales con motor de combustión interna, con un sistema de regeneración de frenos especialmente desarrollado. El Proyecto Thunderball, ahora propiedad del "empresario internacional" Roheen Berry, que lo describe como el "deportivo eléctrico más emocionante del mundo", tiene sin duda una utilidad cotidiana más atractiva que, por ejemplo, un Rimac Nevera o un Pininfarina Battista.

Éstos ofrecen unas prestaciones devastadoras a un precio desorbitado, pero ninguno de ellos tiene el tacto ligero, la elegancia sin esfuerzo y el compromiso con el entorno que se consigue con un coche abierto. Con el Proyecto Thunderball, Wiesmann ha dado al diseño retro un giro encantador y agradable.

El Project Thunderball ya está disponible para pedidos.


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