
Cada pocas semanas aparece un nuevo titular que promete un avance milagroso en las baterías. Este es diferente porque no reinventa la batería en absoluto, simplemente le da un abrazo.
Investigadores de la Universidad de Cambridge han descubierto que mantener las baterías de iones de litio bajo una presión cuidadosamente controlada puede prolongar drásticamente su vida útil. Durante la carga y la descarga, las baterías se expanden y contraen constantemente, lo que genera pequeñas tensiones mecánicas que las desgastan lentamente.
Al utilizar "fuelles" neumáticos para mantener una presión constante, el equipo descubrió que podía duplicar la vida útil de una batería sin alterar su composición química ni sus materiales. El truco está en encontrar el punto óptimo.
Demasiada presión hace que el litio se acumule donde no debería, mientras que muy poca presión permite que algunas partes de la batería se agrieten. Sin embargo, si se logra el equilibrio perfecto, las celdas se mantienen en mejor estado por mucho más tiempo.
Esto es mucho más importante de lo que parece a primera vista. Los investigadores de baterías suelen celebrar mejoras en la vida útil de un cinco o un diez por ciento, por lo que duplicar la durabilidad es algo llamativo, especialmente cuando proviene de la ingeniería mecánica en lugar de la química.
Si este enfoque puede trasladarse del laboratorio a los vehículos de producción, podría significar que las baterías de los vehículos eléctricos duren considerablemente más antes de necesitar ser reemplazadas, lo que reduciría tanto los costos de propiedad como la demanda de materiales mineros como el níquel y el cobalto.
Sin embargo, antes de que empieces a apretar tu smartphone para que dure más, no lo hagas. La presión debe aplicarse de manera uniforme y constante mediante un sistema especialmente diseñado e integrado en el paquete de baterías.
Aun así, es emocionante ver un avance que no depende de un material milagroso completamente nuevo. El progreso no siempre se trata de inventar; al parecer, también puede consistir en saber exactamente cuánta presión aplicar.