
Las pantallas de los autos han crecido tanto que, en algunos casos, encontrar una función sencilla puede sentirse como navegar por una tablet mientras se conduce. Lincoln tomó una dirección distinta: aumentar el tamaño de la interfaz sin convertir el tablero en otra fuente de ruido visual.
El resultado es Lincoln Digital Experience, un sistema disponible en modelos como Nautilus y Navigator que utiliza una pantalla panorámica de 48 pulgadas colocada justo debajo de la línea del parabrisas. Su ubicación permite consultar la información sin desviar demasiado la mirada del camino.
El desarrollo comenzó después de analizar una investigación de IAM RoadSmart. Los resultados mostraban que los conductores sí están interesados en pantallas de gran formato, aunque ese tamaño pierde sentido cuando llega acompañado de menús confusos, exceso de información o controles difíciles de localizar.

Construir una interfaz de esas dimensiones tampoco fue tan sencillo como instalar un panel disponible en el mercado. El equipo de ingeniería no encontró un componente que cumpliera con lo necesario, así que creó uno de los primeros prototipos colocando una televisión curva dentro de una caja.
Solo 120 días después, aquel experimento se convirtió en la pantalla panorámica que ahora ocupa buena parte del tablero. Las imágenes incluidas en el documento muestran cómo el panel se extiende de un extremo al otro, pero permanece alejado de la zona central donde normalmente se concentra la atención del conductor.
La información también está dividida según su importancia. Los datos relacionados con la conducción y la navegación permanecen del lado izquierdo, cerca del conductor, mientras que el área derecha puede mostrar widgets como el clima o la música.
Esta distribución evita llenar toda la pantalla con elementos que demanden atención al mismo tiempo. El tamaño sigue siendo uno de sus mayores atractivos, pero la jerarquía visual impide que cada dato compita por convertirse en el más importante.

Lincoln Digital Experience responde a comandos de voz naturales y gestos táctiles sencillos, reduciendo la necesidad de recorrer distintos menús para encontrar una función. La interfaz también puede recibir actualizaciones inalámbricas, lo que permitirá incorporar ajustes y mejoras con el paso del tiempo.
La pantalla de 48 pulgadas puede parecer excesiva sobre el papel, pero su verdadero valor no está únicamente en ocupar casi todo el tablero. Lincoln la utiliza para distribuir mejor la información y mantener los datos esenciales dentro del campo visual natural del conductor.
¿Prefieres un tablero con una pantalla de gran formato bien organizada o controles físicos para las funciones principales? Cuéntanos qué tipo de interfaz te resulta más cómoda y sigue atento a T3 Latam para conocer más novedades sobre tecnología automotriz, movilidad y estilo de vida.