
Cuando inviertes una buena cantidad de dinero en una cafetera o un hervidor, quieres que cada taza sepa lo mejor posible. Eso significa estar pendiente de la limpieza y la descalcificación, pero también implica almacenar los granos de café de manera adecuada cuando no están en la máquina, algo que muchos hacemos mal sin siquiera darnos cuenta.
Según Luke Dalton, experto de Contact Coffee Co, uno de los mayores errores que cometen los amantes del café es guardar sus granos junto al hervidor, la tostadora o incluso la propia cafetera. Puede parecer el lugar más conveniente, pero el calor y el vapor de estos aparatos pueden hacer que tus granos pierdan frescura mucho más rápido.

Luke explica:
“El espacio junto al hervidor es probablemente uno de los lugares más convenientes para guardar el café, pero también puede ser uno de los peores. Cada vez que hierve o se calienta una tostadora, el café puede quedar expuesto a cambios de temperatura y humedad. Con el tiempo, eso puede afectar los aceites y compuestos aromáticos responsables de gran parte de su sabor”.
Como resultado, incluso una bolsa de especialidad de alta calidad puede empezar a saber insípida, rancia o inesperadamente amarga mucho antes de que la termines.
En cambio, Luke recomienda guárdalo en un lugar fresco, seco y oscuro, lejos de los electrodomésticos que generan calor con frecuencia. Evita también los espacios directamente sobre el horno, la estufa o el lavavajillas, ya que estas áreas también están expuestas a cambios de temperatura y humedad.

“El objetivo no es enfriar el café”, agrega Luke. “Es protegerlo de los cambios repetidos de calor, luz y humedad”.
También vale la pena prestar atención a cómo guardas la bolsa. Si tus granos de café vienen en una bolsa resellable con una válvula unidireccional, sigue usándola. Antes de volver a sellarla, presiona suavemente para sacar el exceso de aire sin aplastar los granos y, luego, asegúrate de que el sello quede completamente cerrado. Estos pequeños pasos pueden marcar una diferencia sorprendente en el tiempo que tus granos se mantienen frescos.